École 42, la escuela sin profesores, sin libros y totalmente gratuita

Por José Escamilla de los Santos
jose.escamilla@itesm.mx

 

La Universidad como la conocemos ahora está en transformación constante; un ejemplo de ello es el caso de École 42 en Francia: una escuela sin profesores, sin libros y totalmente gratuita. El proyecto surgió debido a que, en la visión del millonario francés Xavier Neil, las universidades no desarrollan los expertos en computación que la industria francesa necesita con los conocimientos y habilidades que se requieren en esa área de conocimiento.

Las universidades no desarrollan los expertos en computación que la industria requiere.

École 42 es una Escuela de ingeniería en desarrollo de software con una alta selectividad. El primer año que abrió sus puertas se recibieron 50,000 solicitudes de ingreso para un espacio de 1,000 alumnos. Las inscripciones son abiertas, es decir, cualquier persona puede aplicar: no es necesario tener un grado académico como preparatoria, licenciatura o posgrado. El único requisito es tener entre 18 y 30 años de edad.

Un modelo de negocio educativo es más que hablar solo de colegiaturas, matrícula y presupuestos, ya que también abarca lo referente a la estructura organizacional y su operación. Esto incluye la academia, los profesionistas, el personal de apoyo, las instalaciones, la infraestructura tecnológica, los espacios físicos y virtuales y las amenidades.

École 42 tiene un total de 30 empleados, incluyendo profesores y personal de apoyo para cafeterías, aseo y seguridad. Es importante resaltar que los mismos alumnos se hacen responsables de administrar y operar los servicios de la escuela, como por ejemplo la red de internet y las computadoras. Debido a que a los estudiantes no se les cobra por nada, la mayoría de ellos participa gustosamente en este tipo de apoyo para la misma escuela, lo cual resulta ser como una especie de trabajo comunitario. Este apoyo por parte de los alumnos hace posible que puedan salir adelante con 30 empleados solamente.

El proceso de selección para ingresar a École 42 es el siguiente. Primeramente a los participantes se les aplica una serie de exámenes por internet relacionados con temas de atención, lógica, concentración y resiliencia. Posteriormente, se seleccionan los 3,000 mejores participantes y se dividen en tres grupos de 1,000 aplicantes. La siguiente etapa del proceso es una prueba de inmersión denominada “la piscina”. Cada grupo de 1,000 aplicantes inicia un bootcamp (curso intensivo de programación) con duración de 1 mes. Para esta etapa del proceso no es requisito saber programar, incluso entre los mismos alumnos existen diferentes niveles de dominio de programación. Cada semana hay una evaluación. Al finalizar la etapa del curso intensivo se seleccionan a los mejores 333 de cada grupo para sumar un total de 1,000 seleccionados que iniciaran sus estudios en École 42. La duración de los estudios en École 42 está planeada para que se cursen en un periodo de 3 años; sin embargo, debido a que los alumnos pueden avanzar a su propio ritmo, se pueden graduar incluso en un año y medio.

En École 42 no existe la figura del profesor como la conocemos ahora, pero sí existe un rol denominado responsable pedagógico, encargado de diseñar el currículo. En relación a las actividades académicas los alumnos son responsables de su propio aprendizaje y también realizan actividades y evaluaciones por pares. Las actividades de aprendizaje están diseñadas con un enfoque de project based learning, peer learning & peer evaluation. Esto ayuda a que cuando los alumnos desempeñan actividades en equipo, la calificación del equipo es la calificación más baja de alguno de los integrantes del equipo, de esta manera todos se preocupan por su aprendizaje en equipo para no resultar perjudicados en su calificación. El enfoque pedagógico que se utiliza en École 42 está orientado al desarrollo de las competencias disciplinares, más no está orientado explícitamente hacia las competencias transversales.

Xavier Niel en las instalaciones de École 42 / Martin Bureau, AFP. 

Xavier Niel en las instalaciones de École 42 / Martin Bureau, AFP. 

Un aprendizaje que escala a un gran número de alumnos con un costo reducido gracias al peer learning & peer evaluation.

École 42 está abierta todos los días del año las 24 horas. Sus instalaciones físicas son modernas e inspiradoras, se asemejan a las de empresas en Silicon Valley. Tiene espacios donde se integran conceptos de arte callejero, así como también obras de Banksy, espacios con futbolito para jugar, un “elevador discoteca” con música y luces, y la puerta de salida de la escuela te despide diciendo “hasta la vista, baby”.

El modelo de negocios de la escuela está basado en el altruismo. Xavier Neil donó parte de su dinero, 100 millones de euros, para la construcción de École 42. Asimismo, Nicolas Sadirac, quien en 1999 fundó École pour l'informatique et les nouvelles technologies (Epitech), con su experiencia en temas de aprendizaje a través de la práctica ayudó en la concepción y creación de École 42.  

École 42 es un modelo de negocios educativo basado en el altruismo.

Con este modelo se espera que los alumnos, al finalizar sus estudios y después de haber obtenido un buen empleo, ofrezcan la posibilidad a otras personas de estudiar como ellos lo hicieron en École 42 totalmente gratis, a través de sus donaciones. Algunos datos interesantes muestran que de los egresados el 50% trabaja en empresas emergentes (startups) donde pueden proponer y poner en práctica sus conocimientos. El 35% trabaja en empresas establecidas como corporativos y el 15% de ellos crea su propia empresa.

En 2016 se abrió otro campus oficial de École 42 en Silicon Valley de Fremont, California. El interés de Neil por establecerse ahí es por la gran demanda laboral que existe de alumnos con los conocimientos de computación y programación. En otros países también se ha adoptado el modelo de École 42 y actualmente existen 3 franquicias en Rumania, Ucrania y Sudáfrica.

Una alternativa de credencialización a la universidad.

El ejemplo de École 42 plantea varios escenarios para innovar en un ambiente educativo, empezando por su modelo de negocio que ya lo hace diferente y podría ser una propuesta para replicar este modelo en México u otros países de América Latina. También se convierte en una alternativa de credencialización a la universidad, porque los alumnos no tienen que asistir forzosamente a la universidad para obtener las credenciales de experto en programación o informática, siendo una vía más corta y con empleabilidad más alta que muchas universidades, lo cual la hace bastante atractiva. Adicionalmente, nos lleva a cuestionar por qué la educación tradicional no debería estar tan alejada de la práctica, se podrían incorporar elementos de este modelo a una universidad tradicional para hacer las prácticas más atractivas a los estudiantes con el fin de incorporarse al campo laboral más rápidamente. Finalmente, se pueden replicar algunos elementos o componentes del modelo, como aspectos pedagógicos y didácticos, donde los alumnos aprenden por cuenta propia y en equipo haciendo más comprometido su aprendizaje.


Acerca del autor:

José Escamilla de los Santos es Director de TecLabs en el Tecnológico de Monterrey.