En búsqueda de los científicos del futuro. Una necesidad global.

Barack Obama saluda a un grupo de Girl Scouts de seis años de edad al ver su presentación durante la Feria de Ciencias de la Casa Blanca del 2015 / Foto oficial de la Casa Blanca, 2015, por Pete Souza.

Barack Obama saluda a un grupo de Girl Scouts de seis años de edad al ver su presentación durante la Feria de Ciencias de la Casa Blanca del 2015 / Foto oficial de la Casa Blanca, 2015, por Pete Souza.

Por Judith Cortés Vásquez
jcortesv@itesm.mx

La creciente preocupación a nivel mundial por incentivar el estudio de las ciencias y la ingeniería ha llevado a muchas universidades e instituciones a diseñar programas que incrementen el interés de los infantes en estas áreas de conocimiento y especialmente la vinculación de las niñas al entorno científico. Según el Conacyt, en términos de la participación de mujeres investigadoras pertenecientes al Sistema Nacional de Investigación (SNI) la cifra asciende a 7 mil mujeres, lo que representa el 34.9 por ciento de los integrantes del Sistema Nacional de Investigación, dejando claro la necesidad de vincular a las menores en este ámbito.

Es imprescindible la vinculación de las niñas al entorno científico y tecnológico.

En el caso particular de México en el área de la ingeniería el panorama no es mejor, pues solo el 22 por ciento de los investigadores son mujeres. Aproximadamente 40 de cada 100 universitarios seleccionan las ingenierías como área de formación. Estas cifras son muy bajas ante la demanda real de ingenieros en el país, lo cual deja vislumbrar que si no se toman las medidas precisas, será necesario contratar ingenieros de otros lugares del mundo en pocos años.

Es por esto que la alfabetización científica e ingenieril, se convierten en un espacio de interés no solo para los involucrados en las primeras etapas de la educación, sino también para las universidades que dentro de  poco tiempo recibirán en sus aulas a los futuros científicos. Ante esta necesidad, organizaciones a nivel global están trabajando de forma comprometida para incentivar el interés de los niños por la ciencia e incrementar la participación del género femenino en ella.

Si en México no se desarrollan los ingenieros que se necesitan para cubrir la demanda, entonces será necesario contratarlos de otras partes del mundo.

Un caso interesante desarrollado en Puerto Rico, es la Academia Espacial creada por el Observatorio de Arecibo. La Academia Espacial tiene un programa que invita a los alumnos preuniversitarios a trabajar en un proyecto de investigación relacionado con la exploración espacial y son guiados de la mano por un equipo de profesionales. Los estudiantes desarrollan habilidades en matemáticas, investigación científica, trabajo en equipo, además mejoran su inglés como segundo idioma, y afianzan la comprensión del método científico.

Tenemos que incentivar el interés de los infantes en las ciencias e ingeniería.

La Universidad de Griffith en Australia, está trabajando de forma intensiva con programas de robótica que acercan a los niños de sexto grado de primaria para incentivar su curiosidad y para que desarrollen habilidades en áreas de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, mediante la programación e interacción de robots donde se vinculan los conceptos de drones y humanoides, vehículos autónomos e internet de las cosas, ideas claves para la construcción del futuro, y todo esto utilizando robots que son puestos en manos de los chicos, quienes de forma natural e intuitiva, descubren sus capacidades y despiertan la pasión por la ciencia y las matemáticas.

Caso similar se realiza en Italia, vinculando a los niños al Plan Nacional Italiano para la Educación Digital (PNSD) en proyectos como “Rethink Loreto: we build our Smart City”. Una experiencia innovadora dirigida a la necesidad de educar a niños y niñas para una ciudadanía activa, haciéndolos partícipes del conocimiento de los problemas locales y la búsqueda de soluciones viables. Los estudiantes también desarrollan sus habilidades digitales así como las llamadas habilidades blandas las cuales los preparan desde pequeños para generar mejores vínculos para que puedan comunicarse e interactuar de mejor manera. También se busca apoyar a los profesores  con nuevas herramientas, metodologías y con la filosofía maker para crear cosas. Se suman a este proyecto, escuelas primarias, instituciones locales y la Università Politecnica delle Marche.

Preuniversitarios realizan exploración espacial y son guiados de la mano por un equipo de profesionales.

Múltiples esfuerzos en diferentes lugares del mundo ofrecen ideas innovadoras que esperan dar sus frutos en la siguiente década, confiados en poder contar con la participación de nuevas mentes jóvenes que se sumen a los proyectos científicos que mejoren las condiciones de vida en todos los rincones del mundo. En México tenemos esta tarea pendiente y todos los esfuerzos que se hagan hoy permitirán la consolidación de un mejor futuro en múltiples sentidos.


Acerca del autor

Judith Cortés Vásquez tiene un doctorado en Comunicación, Cambio Social y Desarrollo. Es profesora del Tecnológico de Monterrey, campus Querétaro. Se especializa en nuevos movimientos sociales, comunicación organizacional y nuevas tecnologías.