Laboratorio Urbano Sensorial

Ya no es posible enseñar urbanismo y diseño centrado en el usuario sólo basándonos en la forma teórica. Es indispensable que el aprendizaje sea basado en la experiencia del alumno para entender y resolver una realidad más compleja a través de la combinación de herramientas de investigación y análisis.

Por Talía González Cacho
tgonzalezc@itesm.mx

¿Realmente se puede diseñar una ciudad que mejore nuestra calidad de vida? El Laboratorio Urbano Sensorial (LUS) fue creado por profesores del Tecnológico de Monterrey. Consta de una metodología auxiliada por una plataforma y sensores para conocer la respuesta emocional de los usuarios en el espacio público.

LUS combina análisis cualitativos desarrollados por arquitectos y licenciados en diseño industrial, con análisis cuantitativos, realizados por ingenieros en tecnologías de la computación e ingenieros mecánicos electricistas. Las estrategias permiten a los alumnos interesarse por los resultados, dándoles la posibilidad de un aprendizaje personalizado, con diferentes campos de especialización.

Con LUS puedes conocer la respuesta emocional de los usuarios en un espacio público.

El término ‘Smart city’ ha ganado popularidad en los últimos años. Recientemente el gobierno del estado de Puebla, en México, denominó a esta ciudad la capital del diseño y por ello pretende transformarse en una ‘Smart city’ (Petrolo, 2015).

Conforme las ‘Smart cities’ cobran auge, la idea de ciudades vivibles se va posicionando. Con base en la conferencia que ofreció este año sobre “Ciudades vivibles para el siglo 21” el arquitecto y urbanista danés, Jan Gehl, describe las "ciudades vivibles" como aquellas en las que las estrategias para la planificación de las ciudades están basada en las personas.

Gehl y su reconocido despacho, trabajan con gobiernos del mundo entero para la consolidación de la idea de crear este tipo de ciudades. El urbanista habla de ciudades en donde los usuarios se sientan conectados a su entorno, porque el espacio está diseñado a su escala. El Laboratorio Urbano Sensorial busca integrar las dos corrientes, mediante la obtención de datos confiables sobre la respuesta emocional de las personas en la ciudad de Puebla en referencia al espacio público, que permitan a nuestros alumnos tomar decisiones de diseño.

Ya no es posible enseñar urbanismo y diseño centrado en el usuario sólo basándonos en la forma teórica.

El diseño urbano inicia con la definición del problema del contexto, mismo que se determina mediante la recolección de información y análisis de la misma. Mientras más exactos y veraces sean los datos recolectados en el inicio, mejores podrán ser las propuestas de solución. No obstante, esta información no ha tomado en consideración la respuesta emocional de los usuarios.

Ciertamente, el estudio de las emociones producidas por el espacio es complejo. Sin embargo, actualmente la recolección de datos se puede hacer más fácil, y de forma automatizada, mediante el empleo de distintas tecnologías tales como los sensores. Las ventajas que obtenemos de ello es información, denominada metadatos o ‘big data’, en tiempo real.

El problema radica en que seguimos apoyándonos en metodologías y herramientas de investigación tradicionales como encuestas y sondeos para conocer la percepción de la ciudad. Ya no es posible enseñar urbanismo y diseño centrado en el usuario sólo basándonos en metadatos de forma teórica. Es indispensable que el aprendizaje sea basado en la experiencia del alumno para entender y resolver una realidad más compleja a través de la combinación de herramientas de investigación y análisis.

Para LUS, la verdadera innovación es lograr vincular la tecnología, el conocimiento y la empatía con los usuarios. Aunado a este trinomio, construimos una plataforma donde se almacenan los proyectos georreferenciados, generando así la estructura para un aprendizaje iterativo. Este sistema nos da la ventaja de poder aprovechar el conocimiento generado e ir moviendo la frontera de la educación, en vez de empezar desde cero cada vez.

El laboratorio se comenzó a gestar desde 2012 con un proyecto que se llamaba Ciudad de Trueque. Originalmente el proyecto buscaba mejorar la calidad de vida en los espacios públicos, mediante una estrategia de participación pública y arte. No obstante, era un proyecto difícil de replicar a corto plazo.  En 2014, desarrollé una investigación para entender la relación que existe entre espacio público, estado de ánimo y desarrollo económico, misma que en 2015, se convirtió la base para la convocatoria de NOVUS del Tecnológico de Monterrey.

La verdadera innovación se logra vinculando la tecnología, el conocimiento y la empatía con los usuarios.

En una primera fase del proyecto, enfrentamos la problemática de medir las emociones de forma que pudiéramos reportarlas dentro de una base de datos. La solución nos llevó a tener dos estrategias una cuantitativa y otra cualitativa que al final nos dieron un diagnóstico integrado. Para la parte cuantitativa iniciamos el desarrollo de un sensor utilizando la tecnología de arduino y raspberry. A finales de 2016, el grupo Bosch desarrolló un sensor que mide humedad, temperatura, luz y ruido, que fue el que adoptamos finalmente.

La gran ventaja que presenta LUS sobre la forma en que venimos educando actualmente, es que logramos vincular el conocimiento teórico con la vida real, consiguiendo el interés de los alumnos. Además, este aprendizaje es iterativo, es decir, cada semestre estaremos construyendo sobre las bases del aprendizaje anterior. Cabe mencionar que está basado en una plataforma que por su naturaleza sigue en construcción. Seguimos trabajando para que el sistema sea más intuitivo, a partir de la información recabada.

Vemos con agrado que los alumnos y profesores que han tenido la posibilidad de utilizarlo han encontrado importantes ventajas en el aprendizaje, además de la posibilidad de dar seguimiento a proyectos sin importar el cambio de semestre.

La plataforma está abierta para todo el público en itesmlus.ml. Ahí mismo está el manual y la app para el celular. Finalmente, el objetivo es aportar estrategias que incentiven el acercamiento al diseño urbano.  


Acerca del autor

Talía González Cacho es profesora de arquitectura en Campus Puebla. Tiene el grado de Maestría en proyectos de Arquitectura y Ciudad por la universidad de Alcalá en España. En 2015 fue reconocida como profesora inspiradora del Tecnológico de Monterrey.