Xavier Aragay: "El objetivo de la educación debería ser ayudar a las personas a desarrollarse plenamente en la sociedad"

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En entrevista para el Observatorio, Xavier Aragay, Director de Reimagine Education Lab, nos habla sobre los retos y obstáculos que enfrenta la educación hoy en día y las 21 claves para transformar la educación.

Xavier Aragay Tusell cuenta con más de 25 años de experiencia en liderazgo y gestión del cambio e innovación educativa en universidades y redes de escuelas. Fue fundador, junto con Gabriel Ferraté, de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y Director de la misma durante doce años. También fue Director General de la Fundació Jesuites Educació (FJE) donde diseñó y lideró el proyecto Horizonte 2020. Actualmente es director de Reimagine Education Lab y el pasado mes de septiembre publicó el libro titulado Reimaginando la educación, 21 claves para transformar la escuela. En entrevista para el Observatorio, Xavier nos habla sobre este libro, los retos y obstáculos que enfrenta la educación hoy en día y su misión de transformar la educación. 

Observatorio (O): ¿Cómo nació Reimagine Education Lab?

Xavier Aragay (XA): Reimagine Education Lab nace de una vocación de servicio, de ayuda. Todo empezó cuando salí de Jesuitas Educación y la gente empezó a llamarme, fue entonces que me di cuenta que hay una necesidad real. Tanto la idea del libro como la idea detrás de Reimagine Education Lab nacen del mismo deseo: poder ayudar a los equipos directivos, a los rectores, a los profesores, a los empresarios, a los universitarios, los padres y madres que están preocupados porque ven que la educación no funciona tal como la tenemos planteada y poder transferirles toda la experiencia que he obtenido a lo largo de estos años y la que he obtenido en mis viajes por todo el mundo donde he estado en contacto con centenares de equipos directivos y grupos de docentes. 

Actualmente hay muchas personas que quieren hacer el cambio, pero yo he vivido en mi propia piel que hacerlo no es fácil, es muy complejo. Es muy orgánico. Entonces hemos desarrollado una metodología que da apoyo, que les suministra criterios y una serie de pasos que los acompaña en el proceso de cambio, sin imponer nada porque cada institución es única, con su historia, su carisma y su contexto, por lo tanto, esta es una metodología que no impone, por el contrario, en función de la realidad de cada uno, le ayuda a ordenar, sistematizar y hacer un proceso de cambio. 

La educación ha perdido el norte porque ha creído que lo más importante es la transmisión de los contenidos curriculares y se ha olvidado que esto era solo un instrumento que teníamos para poder impactar en el desarrollo de la persona

O: Cuéntanos sobre RIEDUSIS, la metodología que has desarrollado.

XA: La Metodología RIEDUSIS (Sistema para reimaginar la educación) fue la que yo utilicé para crear el proyecto Horizonte 2020. Este proyecto nació con los elementos clave de esta metodología, la apliqué allí, la fui ajustando y vi que funcionaba perfectamente. La característica principal de esta metodología es que pone a la persona en el centro

La educación ha perdido el norte porque ha creído que lo más importante es la transmisión de los contenidos curriculares y se ha olvidado que esto de hecho era solo una excusa, un instrumento que teníamos para poder impactar en la persona, en el desarrollo de la persona esté en la etapa que esté. 

Metodología RIEDUSIS, Sistema para reimaginar la educación, desarrollada por Xavier Aragay.

Metodología RIEDUSIS, Sistema para reimaginar la educación, desarrollada por Xavier Aragay.

Es muy curioso. Si observas el sistema educativo de cualquier país, es como si por arte de magia, por el simple hecho de abrir un cerebro, poner más o menos caóticamente contenidos y luego cerrarlo, aquello se convierte automáticamente en una persona madura, reflexiva, crítica, creativa, innovadora. Y esto no funciona así. 

Esta generación vive en un mundo inestable, y las próximas generaciones vivirán en un mundo donde habrá que reimaginarlo casi todo. Entonces, ¿qué tipo de educación le estamos dando a una generación a la que los contenidos que les vamos a dar van a quedar obsoletos en muy poco tiempo?  Entonces lo que han de aprender las nuevas generaciones es aprender a aprender, a hacer mapas mentales, a buscar la información, saber sistematizarla, debatir, reflexionar. 

La Metodología RIEDUSIS está pensada para lograr este cambio y para que nosotros podamos entrar en cualquier momento en el que esté la institución. Ya sea que estén en ceros o que ya vayan avanzados. Incluso hemos apoyado a instituciones que van muy avanzados en su transformación pero no han evaluado esta innovación. Porque una de las obsesiones que yo tengo es la evaluación.  

 

O: ¿Por qué esa obsesión con la evaluación?

XA: Porque las innovaciones que introducimos en el proceso de enseñanza y aprendizaje tienen que pasar por un proceso de evaluación. Yo estoy un poco preocupado porque veo que en muchas partes del mundo, hay muchas innovaciones que no plantean la evaluación. Nuestra metodología plantea que desde el mismo momento del diseño de la innovación hay que plantearse y diseñar la evaluación. 

Lo que han de aprender las nuevas generaciones es aprender a aprender, a hacer mapas mentales, a buscar la información, saber sistematizarla, a debatir, reflexionar

O: ¿Cuál es tu diagnóstico sobre la situación actual de la educación?

XA: Yo creo que hoy en día hay que dedicar mucho más tiempo y energía a hablar sobre el sentido de la educación. ¿Para qué sirve la educación? Es una pregunta que siempre hago en las instituciones que visito. ¿Cuál es el sentido? Transmitir conocimientos no es el objetivo de la educación. ¿Cuál es el rol de la universidad hoy en día? ¿Crear profesionales? Ya no lo veo tan claro. Es por eso que la educación está en crisis.

En el mundo educativo hay un verdadero drama y este es que nadie mira en su totalidad los quince o veinte años que le toma a una persona formarse. Muchos me dicen: “no, es que yo me encargo de primaria”. Nadie mira la escuela en su totalidad, desde preescolar hasta posgrado. ¿Por qué no le diseñamos al alumno un plan que incluya toda su vida escolar? El objetivo de la educación debería ser ayudar a las personas a desarrollarse plenamente en la sociedad. 

Entonces frente a esta crisis, nosotros hemos planteado un método que intenta volver a las raíces, ¿para qué sirve la educación? y ayudar a los que dirigen la educación a reorientarse, a dejar esa zona de confort y descubrir el futuro. 

 

O: ¿Cuándo nace “Reimaginando la educación, 21 claves para transformar la escuela”?

XA: Este libro ha sido fruto de mis experiencias tanto en la UOC como en Jesuitas Educación y en el proyecto Horizonte 2020. Este libro no ha sido un producto de encerrarse, sino ha sido un producto de contrastar, de ver lo que está pasando y dar una serie de claves a los directivos, a los responsables de hacer el cambio.

Reimaginando la educación es un intento de ayudar a los directivos porque a veces los veo muy colapsados. Están muy absorbidos por el día a día, porque el día a día de una institución educativa es increíble, les come el tiempo y aunque sueñan en hacer un cambio pero no lo ponen en marcha nunca. Tienen una serie de marcos mentales, precauciones o miedos que hay que transformar, y por esto las 21 claves del libro que van a intentar atacar lo que yo veo que son los frenos más importantes. 

Hay directivos que quieren transformar la educación pero van aceleradísimos. Es por eso que en el libro, la primera clave para el cambio es “Párate”. Esto es muy importante. Y el segundo elemento es visualizar. Si no soñamos un poco, si no visualizas un futuro distinto no vas a transformar nada. 

Este libro es para todo aquel que dice: “Yo ya veo que la educación tiene que cambiar pero, ¿por dónde empiezo?” 

La buena noticia es que es posible transformar la educación. Porque ya lo hemos comprobado nosotros en un conjunto de 8 escuelas, con más de 13 mil alumnos, casi 1400 docentes, en contextos socioeconómicos muy distintos, en diferentes niveles educativos, desde preescolar hasta bachillerato y formación profesional. Lo hemos hecho. Es posible hacerlo.

Si tú tienes ilusión, tienes voluntad, quieres liderar un cambio, léete el libro, contacta conmigo, nos ponemos a trabajar y yo te garantizo que lo podemos hacer.

Yo veo a los directivos muy colapsados. Están muy absorbidos por el día a día, porque el día a día de una institución educativa es increíble, les come el tiempo y sueñan en hacer un cambio pero no lo ponen en marcha nunca

O: ¿Cuál es el principal obstáculo a la hora de querer innovar en educación?

XA: Esta es una pregunta que me hacen frecuentemente: ¿cuál es el principal freno para poder hacer un cambio? ¿Es legislativo? ¿Es económico? ¿Depende de que los profesores quieran o no? Yo digo no, no depende de ninguno de esos factores. El problema principal está en los marcos mentales de los directivos. El principal freno para hacer un cambio es que el directivo tiene un marco mental restringido y por eso le cuesta mucho innovar. 

Además, muchas veces quieren innovar de arriba hacia abajo y hoy en día la innovación es bottom-up, no es top-down. Los directivos tienen marcos mentales del siglo XX. En el siglo XX se pensaba que las cosas se cambiaban desde arriba. Y posiblemente en aquella época esto funcionaba, pero en el siglo XXI no es posible transformar a fondo nada si no es desde abajo.

Por eso nuestra metodología empieza siempre por cambiar los marcos mentales de los directivos. A veces me dicen “Vamos a empezar con unos cursos para los profesores” Yo les digo: no. Los profesores van a ser los últimos. Vamos a empezar con ustedes, con el equipo directivo. Entonces nosotros siempre empezamos con el cuerpo directivo para luego llegar a los profesores y después a las familias y así crear una coalición de cambio y entonces avanzar.

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El objetivo de la educación debería ser ayudar a las personas a desarrollarse plenamente en la sociedad

O: En tu libro hablas de la importancia de los aliados, de sumar conocimientos y esfuerzos. ¿Quiénes son tus aliados?

XA: Esto es muy importante porque el paradigma del siglo XX es que un gran líder es el que hace el cambio y esto en el siglo XXI es imposible. Hoy necesitamos un liderazgo distribuido. De ahí la idea de tener aliados. Dentro y fuera de la institución. Como aliados internos tenemos a los profesores, por eso debemos empoderarlos, pero también debemos empoderar a los alumnos, a las familias. 

Debemos crear una coalición de cambio. No un consenso para el cambio, el consenso es paralizante y no se consigue nunca. Es por eso que tú debes tener una coalición que debe ser lo suficientemente fuerte para que te ayude en un proceso que no va a ser fácil. En cualquier proyecto de innovación, de transformación, todo mundo debe ver qué aliados puede tener.

En mi caso, mis aliados son todas aquellas personas e instituciones que están interesadas en transformar la educación y que quieran sumar esfuerzos, sumar miradas para poderlo realizar. 

El paradigma del siglo XX es que un gran líder es el que hace el cambio y esto en el siglo XXI es imposible. Hoy necesitamos un liderazgo distribuido

O: Uno de los 21 elementos de tu libro es “pararse”, algo que parece sencillo pero que a la vez es muy difícil de lograr en el sector educativo pues como mencionas en tu libro, las escuelas padecen de “hiperactivismo”. ¿Cómo podemos implementar la práctica de la reflexión, que tanta falta hace en las escuelas?

XA: Este elemento es clave, el principal diría yo. Este elemento nació en principio por una cuestión personal. Yo también fui directivo de una institución educativa, entonces esto empezó un día que fui consciente de la locura que es esto. Yo pensaba: “esta semana he tenido muchas ocupaciones pero la semana que viene voy a tener tiempo” y esto no es cierto, pasan años así. 

Pero esto es porque tú has desarrollado una cultura y una organización basada en el hiperactivismo y además esto tiene un efecto de arrastre porque el director general vive así pero el director académico y el coordinador docente viven así también… esto se extiende. Y al final parece que el que no va “de cráneo”, sobrecargado de trabajo y obligaciones,  es mal visto. “Si esta persona tiene tiempo para reflexionar, para leer, es que no trabaja”. Pero esto es perverso. Le hemos dado la vuelta de tal forma que interpretamos que el que lleva un ritmo reflexivo, que se para un día para leer y aporta valor, es que no tiene trabajo. 

Yo lo que aconsejo es esto: Tómate un día libre. A mí me dicen “No, no puedo, ¿y la escuela?” Oye, la escuela vivirá sin ti, incluso mejor. Porque hay una sensación de sentirnos imprescindibles. Pero yo les digo a los directivos, haz la prueba. Tómate un día para reflexionar, para pensar y ganar perspectiva. Inténtalo. Haz la prueba. 

El siguiente paso es tomar medidas para que esto no sea solo un día, para poder transmitir esta práctica. Entonces el siguiente paso es proponerle a tu equipo directivo hacer esto, hacer una pausa. Hacer una especie de retiro grupal donde el equipo reflexione y así vas contagiando a tu equipo de esta mirada.

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Y a la vez empiezas a hacerte las preguntas trascendentes: ¿Dónde quiero que esté mi escuela dentro de cinco años? ¿Cómo quiero cambiarla? ¿Cuál es la misión de mi escuela? ¿Cuál es el sentido de la educación?

Y luego hay que conseguir que esto llegue a las aulas también. Yo creo en una “slow school” es decir, una escuela en donde los niños no tengan que ir acelerados. Porque hay otra hipótesis que yo rechazo completamente, que es la hipótesis de que un niño se educa haciendo cosas. Es como si en las escuelas hiciéramos una carrera para que el niño no se aburra nunca, que siempre tenga algo que hacer. Yo creo que las personas no se forman haciendo actividades, se forman teniendo tiempo después de una actividad para reflexionar sobre qué supuso esta actividad, ¿qué aprendí? Y en la escuela y en la universidad hacemos lo contrario. No nos queda nunca tiempo para reflexionar sobre lo que hicimos, sobre cómo nos sentimos. 

A veces nos olvidamos que una universidad, una escuela, no son más que personas que, con otras personas, hacen cosas para que unas personas lleguen a ser personas. No existe la institución como tal, son personas. Entonces tenemos que volver ahí, a las personas. Porque no podemos hacer un cambio educativo sin cambiar a las personas, sin que el directivo cambie. 

Hay una hipótesis que yo rechazo completamente, que es la idea de que un niño se educa haciendo cosas. Yo creo que las personas no se forman haciendo actividades, se forman teniendo tiempo para reflexionar

O: El octavo elemento de tu libro es la confianza. Hablas de la necesidad de restablecer la confianza en los educadores, en los alumnos y en las familias. En Latinoamérica la profesión docente está muy lastimada.  ¿Cómo podemos restablecer la confianza en los educadores? ¿Cuál debe ser el primer paso?

XA: Aquí hay un tema de fondo que es trascendental. El paradigma de la educación tradicional es el control. Es decir, los profesores han de controlar a los alumnos porque no se fían de ellos, la dirección ha de controlar a los docentes porque no se fía de ellos, la administración educativa ha de controlar a las escuelas porque no se fía de ellas… Este es el paradigma. Todo el sistema está centrado en protocolos de control. 

Entonces debemos hacer un cambio de protocolos de control hacia protocolos de confianza. Y esto lo debemos de aplicar en todos los niveles. Las direcciones educativas deben confiar en los profesores, son ellos los que están en el aula, ellos tienen ideas y tienen iniciativas. Apóyalos y confía en ellos.

Pero también los profesores han de confiar en los alumnos. Si tú como profesor creas una atmósfera interesante y partes de los intereses de los chicos, te vas a dar cuenta que ellos quieren aprender. No es verdad que no les interese. El mundo es distinto al que vivimos cuando nosotros éramos estudiantes. Si partimos de los intereses de los alumnos, nos daremos cuenta del gran interés que tienen por aprender. 

Esto nosotros lo vivimos directamente en Horizonte 2020. Las familias venían conmigo y me decían “No sé qué han hecho exactamente pero antes mi hijo fingía tener fiebre para no ir a la escuela y ahora, aunque tenga fiebre quiere ir”. Pero es posible hacer esto, solo hay que confiar en ellos. Hay que generar climas de retos y de confianza en cada uno de los actores de la educación. 

 

O: ¿Cuál de las 21 claves de Reimaginando la educación representa la publicación de este libro

XA: El libro representa una clave clarísima de las 21, esta clave es arriesgarse. Hacer un libro es un riesgo siempre pero creo que valió la pena arriesgarme a escribir este libro porque confío en que quien lo lea lo va a leer porque está dispuesto a transformar la educación. Entonces este libro representa 2 de las 21 claves: arriesgarse y confiar. 

 

O: Y de estos 21 elementos, ¿cuál es en tu opinión el más importante?

XA: Son dos: visualiza y sueña. Atrévete a visualizar. Es increíble que muchas personas no se atreven a visualizar. Pero si no visualizas, si no sueñas, no vas a lograr nada. Es lo más importante porque si no puedes visualizar dónde va a estar tu institución dentro de cinco años entonces no vas a transformar nada. Vas a hacer cosas, sí, pero no vas a saber a dónde te llevan estas cosas. Hemos de atrevernos a soñar. 

Yo vengo de una generación donde me decían: “Niño, deja de soñar y ponte a trabajar”.  Pero hoy los trabajos o tienen una parte de sueño o no transforman. Un directivo escolar tiene que dedicar una parte de su tiempo a soñar. Porque él tiene que anticipar el futuro.

Es increíble que muchas personas no se atreven a visualizar. Pero si no visualizas, si no sueñas, no vas a lograr nada

O: Y hablando de sueños, ¿cuál es el tuyo?

XA: Mi sueño es que la flama de la transformación educativa llegue a todas las partes del mundo. Porque cuando yo veo a los niños y las niñas, veo que están pidiendo a esta generación que les ayudemos a transformar la educación para que el mundo pueda ser distinto.

Yo sueño con un mundo distinto y creo que el mejor instrumento que tenemos para transformarlo es la educación y por eso he escrito este libro y por eso existe Reimagine Education Lab. Para ayudar a todo el mundo que quiera realmente hacer un cambio. Y hay mucha gente que quiere hacerlo.

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O: ¿Qué sigue para Xavier Aragay y para Reimagine Education Lab?

XA: Trabajar con equipos, aprender de ellos, aportar todo lo que sabemos y hemos adquirido de nuestras experiencias. Y quién sabe, a la mejor escribir otro libro.

Hoy lo que tenemos que hacer es darle a los alumnos las herramientas necesarias para que aprendan a lo largo de la vida y para aprendan a reinventarse

O: En tu opinión, ¿qué viene en los próximos años en el tema educativo? ¿Cuál será la principal tendencia educativa?

XA: Mira, uno de los principales problemas que aquejan a los egresados universitarios hoy en día es que no saben qué hacer con su vida. Hay un gran desconcierto en los jóvenes. La escuela no le ha proporcionado las herramientas necesarias para que él sepa qué le gusta, para qué sirve. 

Entonces la escuela debería servir para esto, para que tú descubras tu talento, lo que sabes hacer. Todo mundo tiene un talento, lo que pasa es que hay gente que muere sin descubrir cuál es. Y esto es un gran drama no solo para el alumno sino también para el mundo. Porque tenemos una carencia de talento.

La tendencia internacional será volver a un Humanismo, a un cierto Renacimiento. Por dos razones principales: primero porque no hay ningún reto que la humanidad tenga actualmente que no sea interdisciplinario. Hoy, los grandes retos son interdisciplinares. En el siglo XX no era así, eran retos de especialización. Y la segunda razón es que vamos a tener que competir con la inteligencia artificial. La automatización va a suplirnos en muchas de las labores que nosotros hacemos hoy en día pero de manera más sencilla y eficiente, entonces ¿qué sentido tiene?

Entonces esta sobrespecialización de la segunda mitad del siglo XX hay que revertirla. Hoy lo que tenemos que hacer es darle a los alumnos las herramientas necesarias para que aprendan a lo largo de la vida y para aprendan a reinventarse. Y hay instituciones que ya están apostando por esto pero en los próximos cinco años empezaremos a ver este cambio y a las universidades les viene un tsunami muy importante.

El futuro es este: más humanos que nunca. La persona en el centro.