Pedir a los estudiantes que hagan todo bien es el enfoque equivocado

Son cada vez más los docentes que están conscientes de que aceptar el fracaso puede ayudar a los estudiantes dentro y fuera del aula. Pero con la temporada de exámenes finales encima, la palabra "fracaso" parece no tener lugar en el aula. Sin embargo, Ben Johnson de Edutopia, nos anima a hablar de este tema.

Si los docentes realmente creyeran en el poder del fracaso, ¿cómo se vería este en el aula? Johnson, defensor del aprendizaje dirigido por el estudiante, escribe que un aula basada en el fracaso fomentaría la prueba y el error. Y añade que el aprendizaje basado en la indagación (en inglés, inquiry-based learning) es uno de los enfoques que saca mayor provecho del fracaso al asegurarse de que haya múltiples oportunidades o "caminos" para que los estudiantes mejoren.

Un maestro que adopta el fracaso le enseñará a los estudiantes a aprender de sus errores mediante la aplicación de un proceso conocido como plan-do-study-act (planea-ejecuta-estudia-actúa). En este proceso, los estudiantes planean con anticipación y si durante el proceso encuentran un error, comienzan de nuevo con un plan diferente. A continuación, preguntan a otros lo que hicieron y buscan ejemplos de problemas o proyectos similares. Por último, actúan para completar la tarea o comenzar de nuevo con un enfoque diferente.

Cuando los maestros adoptan esta práctica, una corrección o retroalimentación negativa en un proyecto ya no significa una derrota para el estudiante. Por el contrario, dice Johnson, significará una oportunidad para volver al concepto y descubrir el error. Esta práctica, alentará a los estudiantes a participar en un proceso de aprendizaje iterativo.

Fuente: Edutopia