Un análisis sobre el futuro de la Inteligencia Artificial en la Educación

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El uso de la IA en la educación plantea preocupaciones legítimas sobre cómo se recolectan y usan los datos educativos.

En un estudio publicado por McKinsey Global Institute, expertos examinaron el papel de la Inteligencia Artificial (IA) en diversas industrias, entre ellas la educativa. Los analistas afirman que la implementación exitosa de la IA en la educación dependerá no sólo de aspectos técnicos, sino también de cuestiones éticas, por ejemplo, la gestión de los datos privados de los estudiantes.

El análisis "Inteligencia Artificial: ¿La siguiente frontera digital?" indaga las tendencias microeconómicas para comprender las fuerzas macroeconómicas que están afectando a los negocios y las políticas públicas. Los investigadores se centraron en cinco sistemas tecnológicos que emplean Inteligencia Artificial: robótica y vehículos autónomos, visión por computadora, lenguaje, agentes virtuales y aprendizaje automático. Las principales conclusiones son:

  • La inversión en IA está creciendo rápidamente, dominada por gigantes digitales como Google y Baidu. A nivel mundial, los gigantes tecnológicos gastaron entre 20,000 y 30,000 millones de dólares en IA en 2016.
     
  • La adopción de IA fuera del sector tecnológico se encuentra en una fase temprana o experimental. Pocas empresas la han desplegado a escala.
     
  • Los patrones de adopción ilustran una creciente brecha entre los primeros usuarios de IA y los demás.
     
  • La evidencia temprana sugiere que la IA puede aportar valor real y ser una poderosa fuerza disruptiva.
     
  • La dependencia de IA en fundamentos digitales indica que no hay atajos para las empresas. Las compañías no pueden retrasar su avance digital.
     
  • La IA promete beneficios, pero también plantea retos urgentes que incumben a empresas, desarrolladores, gobierno y trabajadores.

El estudio presenta posteriormente cinco casos de estudio en diferentes industrias: Educación, Salud, Manufactura, Comercio Minorista y Servicios Eléctricos. Nos centraremos en el campo de la Educación.

Las escuelas gastaron alrededor de $160 mil millones de dólares en tecnología educativa en 2016, y se prevé que la inversión crezca 17% anualmente hasta 2020. La participación de la IA en estas inversiones no ha sido medida, pero es muy probable que aumente.

"Las tecnologías de Inteligencia Artificial están bien adaptadas para el alcance de los objetivos cruciales de la educación, como mejorar la eficiencia y eficacia de la enseñanza, proporcionar educación para todos y desarrollar las habilidades que serán esenciales en el siglo XXI", señala el documento.

Aspectos destacados del futuro de la Inteligencia Artificial en la Educación:

  • La IA desempeñará un papel clave para mejorar la conexión entre los sistemas educativos y el mercado laboral.
     
  • La IA puede ayudar a detectar candidatos prometedores con credenciales menos convencionales.
     
  • Junto con los gobiernos, los educadores podrán utilizar datos personales, académicos y profesionales para asegurarse de que los estudiantes se beneficien con los cursos que eligen.
     
  • La IA podría mejorar el aprendizaje adaptativo y personalizado mediante la identificación de factores o indicadores de éxito para cada estudiante.
     
  • La IA podría capacitar a los estudiantes proporcionándoles control sobre su aprendizaje y retroalimentación sobre sus preferencias cognitivas y de comportamiento.
     
  • Los profesores podrán evitar tareas administrativas que requieren mucho tiempo, como supervisar y responder preguntas de rutina. Así, los maestros tendrían más tiempo para orientar y entrenar a los estudiantes.
     
  • Los avances en reconocimiento del lenguaje podrían expandir el uso de la IA para calificar trabajos más creativos, como ensayos y presentaciones.
     
  • El uso de la IA en la educación plantea preocupaciones legítimas sobre cómo se recolectan y usan los datos educativos, al igual que otros datos personales. Un riesgo potencial es que la IA pueda utilizarse para optimizar los mercados de trabajo sin tener en cuenta cuestiones sociales, tomar decisiones educativas en nombre de los ciudadanos y vender datos valiosos sobre las habilidades de las personas a empresas privadas o partidos políticos. Por lo tanto, proteger la privacidad de los datos de los individuos es crítico.