Un estudio muestra que la actividad física temprana mejora el funcionamiento cerebral en la etapa adulta

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La evidencia sugiere que la actividad física en la niñez puede ayudar a construir una reserva neurogénica que proteja contra el deterioro cognitivo

Investigadores de la Universidad de Toronto revelaron que correr a una edad temprana mejora el aprendizaje asociativo y la memoria en la etapa adulta.

El estudio “Early-Age Running Enhances Activity of Adult-Born Dentate Granule Neurons following Learning in Rats” comparó la actividad neuronal en dos grupos de ratas machos adolescentes; un grupo realizó ejercicios intensivos y el otro desarrolló actividades normales.

Después de seis semanas, las ruedas de las ratas activas fueron removidas y ninguno de los grupos hizo ejercicio al entrar a la adultez.

Los investigadores llevaron a cabo otros experimentos y luego examinaron el tejido cerebral de las ratas. El análisis mostró que las ratas activas tenían el mismo número de neuronas que las ratas sedentarias, pero sus células nuevas se comportaron de manera diferente.

"Las ratas que se ejercitaron se pasmaron menos que las sedentarias (...) indicando una mejor identificación del entorno. Hay pruebas considerables de que la capacidad para discriminar entre estímulos sobrepuestos (separación de patrones), está asociada con la función del hipocampo y, en particular, con la neurogénesis adulta", afirma el estudio.

Estudios anteriores en seres humanos han encontrado que la actividad física y cognitiva temprana puede retrasar el declive cognitivo en la vejez. Esta evidencia sugiere que la actividad física en la niñez puede ayudar a construir una reserva neurogénica que proteja contra el deterioro cognitivo.