El problema de las pruebas estandarizadas

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Las pruebas estandarizadas limitan el aprendizaje de los estudiantes y la labor del docente al enfocarse en el plan de estudio institucional en lugar de las necesidades de los alumnos.

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Las pruebas estandarizadas tienen como propósito determinar si el estudiante se gradúa o no, si los maestros van bien y si las escuelas ocupan mejorar. Se administran, califican e interpretan de la misma manera para poder comparar los resultados de grupos grandes de estudiantes.

Con las pruebas estandarizadas, los roles de los maestros van cambiando; específicamente porque añade tareas administrativas y relacionadas con las pruebas, a la carga normal de trabajo que conllevan las clases y exámenes regulares. Varias de estas responsabilidades incluyen recopilar, organizar y analizar los datos, agrupar y reagrupar a los estudiantes, desarrollar el currículum y coordinar las actividades. Estas tareas más la preparación para las pruebas institucionales toman entre 60 y 110 horas al año del tiempo del docente. Para preparar a los alumnos, los docentes suelen utilizar currículos prediseñados que ellos no desarrollaron y no pueden modificar para ajustarse a las necesidades de sus estudiantes en sus clases.

Uno de los problemas más grandes de las pruebas estandarizadas es que eliminan materias como música, arte, estudios sociales e idiomas extranjeros en grados de primaria. También limitan las habilidades de escritura de los estudiantes ya que muchas de las respuestas que requieren estas pruebas son cortas o de opción múltiple. Otra limitación de este tipo de pruebas es que pueden generar percepciones negativas en los estudiantes sobre sus habilidades y sobre ellos mismos, principalmente cuando los exámenes son aplicados por desconocidos.

Las pruebas estandarizadas marcaron un comienzo de una era de enseñanza que obligó a los docentes a garantizar buenos resultados en lugar de medir si los estudiantes habían aprendido el material o no.