Keep calm and reskill - Reporte del Foro Económico Mundial plantea estrategias para aumentar el empleo frente automatización

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Las universidades jugarán un papel clave en la capacitación continua de la fuerza laboral y la necesidad de nuevos modelos educativos y nuevos tipos de credenciales será cada vez más patente en la medida en que el mercado laboral continúe transformándose.

Foto: KUKA Roboter GmbH, Bachmann

Un nuevo reporte publicado por el Foro Económico Mundial (FEM) muestra un futuro laboral cambiante pero alentador para los EE.UU. en 2026. De acuerdo con las proyecciones del Departamento de Estadística Laboral de los Estados Unidos, si bien la automatización hará que varios trabajos queden obsoletos, esta misma generará muchos otros. En general, se estima que en dicho país 1.4 millones de empleos desaparecerán dentro de los próximos 18 años, sin embargo se generarán otros 12.4 millones. En particular, la producción es el único sector donde se espera que habrá una pérdida neta de empleos (-368,000). Lo cierto es que para muchos tipos de trabajo habrá reestructuraciones significativas; por ejemplo, los trabajos de administrativos y de oficina sufrirán cambios importantes, ya que muchos de ellos se perderán, pero habrá otros que los reemplacen, habiendo una ganancia neta a largo plazo.

El reporte del FEM, mediante una análisis de big data, plantea una serie de estrategias para hacer frente a este panorama cambiante. Echando mano de bases de datos gubernamentales y decenas de miles de ofertas de trabajo publicadas en línea, el equipo responsable del reporte hizo un análisis del contenido, aptitudes, y experiencias necesarias para desempeñar cada uno de los 958 tipos de trabajo definidos en las bases las datos gubernamentales, y los agrupó de acuerdo a un índice de similaridad con el que se construyó una matriz para comparar cada trabajo con los demás.

A partir de estos resultados, el equipo modeló varias estrategias o senderos de transición para los trabajos en mayor riesgo de desaparición. La primera opción es un solo cambio de carrera con un incremento salarial, la segunda un solo cambio con un descenso. La tercera estrategia es un incremento salarial en dos cambios de empleo, y la cuarta vía implica tomar empleo transitorio no tan bien remunerados, pero que simultáneamente abre las puerta para un trabajo mejor remunerado a largo plazo.

La educación continua será imprescindible para mantener a la fuerza laboral vulnerable a la automatización actualizada con habilidades y competencias relevantes para desempeñarse nuevos puestos. Los prospectos son buenos para casi todos los tipos de empleo. Se estima que el trabajador promedio tendrá unas 48 opciones viables para mantenerse dentro del mercado laboral. No obstante, sólo la mitad de estas implican un nivel de ingresos superior o igual al de su trabajo actual. Además, entre el 4.7% y el 3.7% de la fuerza laboral se encuentra en trabajos que no tienen una buena alternativa de transición.

Imagen del reporte Towards a Reskilling Revolution A Future of Jobs for All

Imagen del reporte Towards a Reskilling Revolution A Future of Jobs for All

Es importante también tener en cuenta el factor de género. Sin reentrenamiento y cambio de habilidades, los trabajos predominantemente femeninos tienen en promedio 12 opciones de transición, mientras que para las labores preponderantemente masculinas hay 49 cambios posibles. Si se cambian y actualizan las habilidades, las opciones incrementan a 22 para los campos dominados por mujeres y 80 para los dominados por hombres. Estas inequidades son muestra del terreno actualmente desigual en términos de género del mundo laboral. No obstante, entre los trabajos en riesgo a quedar obsoletos, el 57% le pertenece a mujeres. El modelo propuesto por el FEM indica que el 74% de estas mujeres acabarán en trabajos mejor pagados, mientras que este incremento sólo ocurrirá para el 53% de los hombres que cambien de empleo. Visto de este modo la transformación del empleo, de llevarse a cabo de manera adecuada, puede ser un momento clave en acabar con la brecha salarial.

Esta transformación del mercado laboral requerirá de una importante inversión en educación y entrenamiento. En promedio, el trabajador tendrá que invertir entre uno y dos años de educación para transicionar a un nuevo empleo. Para llevarse a cabo será necesario un esfuerzo cooperativo concertado entre el trabajador, el empleador, las instituciones educativas y el gobierno. Las universidades jugarán un papel clave en la capacitación continua de la fuerza laboral, y la necesidad de nuevos modelos educativos y nuevos tipos de credenciales será cada vez más patente en la medida en que el mercado laboral continúe transformándose.