La oferta y demanda de programas de salud mental en las universidades

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Cada vez son más los estudiantes universitarios que necesitan servicios de salud mental y las instituciones no pueden cumplir con la demanda.

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En un estudio realizado por la Universidad Estatal de Carolina del Norte y la Universidad Estatal de Pennsylvania, se analizaron 165 artículos académicos y noticias sobre salud mental en las universidades con el fin de descubrir sus similitudes y ayudar a las instituciones a mejorar.

El análisis arrojó seis temas principales por los cuales los alumnos buscaban ayuda: edad, raza, crimen, servicios estudiantiles, consecuencias de experiencias pasadas y acoso sexual. Aunado a esto, se observó un dominio de dos temas en todas las fuentes: la creciente demanda de servicios de salud mental  y el aumento de riesgos que enfrentan las minorías raciales y étnicas. Entre 2015 y 2017 hubo un aumento del 60% en estudiantes que buscaban apoyo, así como un incremento del 62.9% en las citas solicitadas. El servicio que proveen las escuelas sólo aumentó 29.6%.

Las universidades se centran en la preparación académica sin tomar en cuenta que la adaptación emocional se correlaciona con el éxito. Esto afecta principalmente a los estudiantes de nuevo ingreso quienes experimentan un aumento de estrés por la transición por lo que se apoyan en sus amigos, familia o, en el peor de los casos, en sustancias. Los estudiantes sin redes de apoyo son los más vulnerables en caer en las drogas, especialmente si la universidad no cuenta con los recursos para ayudarlos.

El estudio también demostró que los grupos minoritarios son los que tienen más problemas al entrar en la universidad. Los alumnos afroamericanos suelen sentirse menos preparados emocionalmente lo que les ocasiona mayores problemas para adaptarse en los aspectos académicos, sociales y culturales. Los estudiantes minoritarios son los que necesitan más ayuda pero son los que menos la buscan o reciben un apoyo menos efectivo que los alumnos mayoritarios, especialmente en instituciones predominantemente blancas.

Las universidades, de acuerdo al estudio, reconocen que no están preparadas para apoyar efectivamente a los alumnos pero están trabajando en ello. Por ejemplo, las universidades comunitarias buscan socios locales o están creando lazos con proveedores locales de atención para externalizar la demanda por mejor salud mental de los estudiantes.

Otras instituciones utilizan aplicaciones en los teléfonos móviles o terapia por teléfono para acercarse a estudiantes necesitados, dar seguimiento o proveer herramientas de autoevaluación. Esto permitirá a las instituciones identificar áreas de oportunidad en los servicios de atención. Estas aplicaciones móviles son utilizadas más frecuentemente por afroamericanos e hispanos.

Las aplicaciones también cuentan con la capacidad de evaluar síntomas, ofrecer psicoeducación, ubicación de recursos y dar seguimiento del tratamiento. Esto permite que los pacientes y los expertos evalúen el tratamiento, estado de ánimo, estrés y ansiedad. A largo plazo, este tipo de esfuerzo permitirá a las instituciones a reducir la creciente demanda de servicios y a apoyar a sus estudiantes a tener una mejor experiencia universitaria.