Padres, maestros y comunidad unidos para mejorar la educación

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Los niños aprenden en todo lugar y a todas horas entonces, ¿por qué no involucrar a la familia y a la comunidad en la educación de los niños?

Foto: Bigstock

Por años, ha existido el debate sobre a quién le corresponde la responsabilidad de la educación de los niños. El Programa de Educación de la Corporación Carnegie de Nueva York (CCNY) dice tener la respuesta: la responsabilidad es de todos. En su investigación, CCNY indaga los beneficios de reunir a los padres de familia, maestros, comunidad, políticos y al público en general, para demostrar que la educación es tarea de todos.

En promedio, los niños pasan despiertos 6,000 horas al año y sólo una sexta parte de ese tiempo lo pasan en la escuela. Por eso la urgencia de unir esfuerzos para mejorar el aprendizaje. Se debe prestar atención no sólo a las escuelas, sino a los lugares donde los niños pasan esas otras 5,000 horas. Se necesita un esfuerzo en conjunto para crear un entorno seguro de aprendizaje fuera del aula.

Al tener un compromiso continuo y multifacético por parte de la familia desde una edad temprana hasta el bachillerato, los niños tienen una tasa de graduación mucho mayor. Esto es especialmente valioso si los alumnos están en escuelas de bajos recursos, donde las tasas de abandono escolar son del 50% y sólo el 4% se inscribe en la universidad.

Para crear un ecosistema de aprendizaje, la Fundación de Áreas Industriales de Texas (Texas IAF) experimentó con una escuela, Zavala, para identificar si el tener una buena comunicación y el compromiso de los padres influía en la educación de los niños. La escuela pasó de ocupar el lugar 33 en asistencias del distrito al primero, y a superar el puntaje promedio de la ciudad en las pruebas estatales.

¿Cómo lo lograron?

Lo lograron identificando a los padres líderes y preguntándoles sus inquietudes para empezar la conversación. Estas preocupaciones, externadas por las familias de bajos recursos, resultaron ser: falta de buena atención médica, delincuencia/seguridad en el vecindario y la falta de actividades y trabajos extracurriculares para prevenir que los adolescentes terminen en pandillas.

Después, para aprovechar la confianza y la buena relación establecida con los padres, se elaboran talleres donde se comparte información sobre el rendimiento estudiantil. También se discuten diversas perspectivas y datos sobre cómo mejorar la situación o qué ha funcionado y qué no.

El siguiente paso es empoderar a los padres para que formen una sociedad junto con los maestros para mejorar y crear oportunidades de participación en la escuela. Seguido de asociarse, rediseñar, implementar, evaluar y mejorar las prácticas de la institución para lograr cambios como un nuevo plan de estudios para clases de matemáticas, en el cual los papás pueden apoyar desde casa.

Por último, Texas IAF logró que los papás dirigieran y defendieran en la comunidad los temas que más les interesan para sus hijos. Lograron mejorar la enfermería de la escuela y crear 30 programas de actividades extracurriculares. Así mismo, los maestros desarrollaron formas en que los padres podían educar desde casa, empezando por identificar los intereses y fortalezas de sus hijos, revisión de tareas y seguimiento de su desempeño.

Cinco prácticas para crear mayor efectividad en la participación familiar

Hay cinco áreas que prometen crear continuidad en el compromiso familiar a lo largo de la educación de sus hijos y unir a los maestros y la comunidad: asistencia, intercambio de datos, desarrollo académico y social, medios digitales y transiciones.

La primera, asistencia va más allá del deseo que sus hijos no falten a la escuela. Para cumplir con esta expectativa se necesita un intercambio de datos con las familias como mandar mensajes de texto automatizados a los padres cada que su niño o adolescente no va a la escuela o tenía malas calificaciones. Esto promueve mayor comunicación entre ambos y, según CCNY, e impulsa a disminuir las faltas y mejorar las calificaciones.

Compartir datos es esencial y no sólo para mejorar la asistencia pero también para que los padres puedan construir el camino de aprendizaje de sus hijos y que las escuelas reporten, de manera clara y completa, su desempeño para poder darle seguimiento a problemas o apoyo que piden los padres.

Una parte clave de compartir datos es tener reuniones grupales e individuales donde se informe no sólo la asistencia pero datos como la tasa de graduación y su relevancia. También son esenciales para discutir formas en que el aprendizaje en el hogar, y en otros lugares, es necesario para el éxito del alumno.

La siguiente área, desarrollo académico y social, desarrolla la idea de la familia y los hijos realizando distintas actividades. Un ejemplo es leer un cuento clásico y discutir al respecto para que los más pequeños mejoren sus habilidades de alfabetización emergentes y los mayores utilicen el texto para aprender ideas e información nueva para desarrollar pensamiento crítico. Aunado a este tipo de convivencia, se ofrece una oportunidad de aprendizaje emocional y social, más si se habla de sentimientos y pensamientos sobre el texto y cómo se puede relacionar con situaciones reales.

Los medios digitales también son importantes porque permiten que los niños aprendan en cualquier lugar y a cualquier hora al igual que mantienen a la familia conectada. También, como se mencionó antes,  por medio del internet los docentes pueden mantenerse en contacto más fácil y rápido con los papás para informarles todo lo que ocurre con sus hijos como desempeño y asistencia.

La última área es la transición, que se refiere a las etapas cuando el niño comienza el jardín de niños, ingresa a primaria, secundaria, bachillerato o la universidad. Es esencial prestar atención ya que estas épocas se pueden amplificar las diferencias socioeconómicas, por lo cual papás deben estar bien informados para poder apoyar a sus hijos.

Para que se derrumbe el mito de que la responsabilidad de la educación es de uno u otro, es necesario cambiar no sólo los enfoques individuales y actitudes sino también los roles en el aprendizaje para apoyar exitosamente a los niños. También es necesario transformar la narrativa y mentalidad de los padres y la comunidad en torno a su compromiso por medio de lazos entre todos los actores y fomentar un mejor ecosistema de aprendizaje que vaya más allá de la escuela.