Propone Pearson atender a los universitarios por segmentos

Grupo de estudiantes

Para Pearson existen cinco segmentos de estudiantes, unos apasionados por aprender y en busca de mejores empleos, mientras otros no le otorgan valor a los grados y prefieren la educación a distancia.

Imagen: Bigstock

A través del análisis de una encuesta, Pearson propone cinco segmentos de estudiantes que las universidades deberán diferenciar para generar experiencias educativas más efectivas y certeras.

El reporte The Future Learners publicado por Pearson señala de nuevo la necesidad de las universidades de crear ecosistemas educativos flexibles. Así mismo, critica la forma en que la educación genera programas educativos enfocados en grupos de edades y desestima los deseos y necesidades de los estudiantes.

Con el fin de entender de qué forma los universitarios prefieren aprender y qué tipo de contenido les resulta más atractivo, investigadores de Pearson realizaron una encuesta a 2600 alumnos estadounidenses. La interpretación de los resultados arrojó que, para generar experiencias de aprendizaje más personalizadas, se tendrá que dejar de ver a los alumnos como una masa homogénea y distinguir tipos o segmentos de estudiantes.

Los cinco tipos de estudiantes según Pearson

  1. El estudiante tradicional (25%)

    Tienen pasión por aprender cosas nuevas en un entorno convencional. Este segmento favorece las interacciones en persona con compañeros de clase y profesores; prefieren leer y escuchar conferencias en lugar de estudiar en grupo o ver videos.

    Por otro lado, creen que el propósito de la universidad es la preparación para la vida y un camino para obtener un buen empleo. Las tres principales carreras que eligen son ingeniería, profesiones de la salud y negocios.

    Este segmento valora mucho la educación superior y expresa la menor preocupación entre todos los segmentos sobre su capacidad para pagar un título.

  2. El estudiante por hobby (24%)

    Grupo que ve la educación como un viaje de aprendizaje sobre cosas nuevas y no como un camino a la cima de su profesión. Seis de cada 10 de los estudiantes en este segmento no están inscritos en la universidad, nunca han obtenido un título y no necesitan uno para su trabajo actual.

    Son aprendices autodirigidos con altas habilidades académicas que aprecian una mezcla de estilos de aprendizaje (digital, libros y cursos presenciales).

    Los principales campos de estudio de este segmento son tecnología de la información, biología y psicología. Al respecto, dos tercios de este segmento contestaron que tienen grandes preocupaciones sobre el pago de un título académico.

  3. El estudiante de carrera (19%)

    Este segmento ama la universidad y sobresale académicamente. Su pasión se centra en la educación superior como un medio para obtener un buen empleo.

    Sus especializaciones se inclinan hacia lo práctico: negocios, informática y salud. Prefieren los medios digitales que los libros. Además, a este grupo le gusta el aprendizaje basado en proyectos pues son conscientes del énfasis que los empleadores ponen en las habilidades sociales.

  4. Estudiantes reacios (17%)

    Son estudiantes que no sobresalen académicamente y tienen poca pasión por aprender. Sus principales carreras son de negocios, ingeniería e historia.

    Este segmento prefiere la educación bajo demanda, ya sea en línea o en un campus. Estos estudiantes le otorgan poco valor a la educación superior y son sensibles a los precios de las titulaciones.

  5. Estudiantes escépticos (15%)

    Este segmento tiene poca pasión por el aprendizaje y un poco más de la mitad de ellos se describen como estudiantes promedio. Las principales carreras que eligen son de negocios y justicia penal.

    Prefieren la educación en línea que cara a cara o en libros. Dada su actitud apática hacia la educación, le ven poco valor a la educación universitaria y expresan mucha preocupación por su capacidad para pagar la universidad.

Pearson señala que esta segmentación puede ser utilizada por las universidades como una guía para que la creación programas académicos de acuerdo a determinados tipos de estudiante.

Segmentar y generar experiencias personalizadas es el objetivo que muchas universidades pretenden alcanzar, sin embargo, limitar la oferta educativa a sólo cinco clases o tipos de estudiante parece una solución reduccionista.

El reto para las universidades será crear programas educativos que se adapten a los estudiantes dependiendo las necesidades y deseos de cada uno. Los segmentos, sin duda, son una mejor opción que el acercamiento tradicional por edades, no obstante, habrá que determinar los grados de segmentación para evitar generalizaciones y favorecer la inclusión.