La responsabilidad docente y su evaluación, según reporte de la UNESCO

Profesor en proceso de evaluación y exámenes

Los maestros cuyo trabajo no es reconocido y recompensado adecuadamente a menudo se sienten sobrecargados y subvalorados, lo que puede influir en el ausentismo, la motivación y la efectividad.

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Queda claro que el compromiso principal de un maestro es la instrucción de calidad. Se espera que los maestros eduquen, sean consejeros, investigadores, analistas, mentores, entre muchos otros roles. Además, ante todos los obstáculos imaginables, se les pide que rindan cuentas positivas. En ocasiones parece que el peso del éxito de cada programa educativo descansa en los hombros de los profesores. Pero ¿tienen los medios y el apoyo para lograr una tarea tan compleja? El Informe de Seguimiento de la Educación Mundial 2017/8 “Accountability in Education”, realizado por la UNESCO, examina las responsabilidades de los docentes y los más mecanismos utilizados para evaluar su desempeño alrededor del mundo. Por otro lado, aconseja nuevos métodos de evaluación para lograr mejores resultados.

¿Hasta dónde llega la responsabilidad docente?

El informe de la UNESCO, describe que la responsabilidad principal de los docentes es garantizar la instrucción de alta calidad. Esto comprende tareas como abordar el plan de estudios, asegurar el compromiso y el aprendizaje, adaptar la instrucción a las necesidades de los estudiantes, preparar los materiales de clase, brindar retroalimentación a los alumnos y a los padres, además de organizar y evaluar. Se estima que en los países de la OCDE el tiempo promedio de trabajo para un maestro de escuela primaria es de 776 horas (datos del año 2014). Aunque, el tiempo varía según el país; los maestros trabajan 561 horas en Rusia, 600 horas en Grecia, pero más de 1,000 horas en países latinoamericanos como Chile y Colombia.

Según la UNESCO, en la mayoría de los sistemas educativos el trabajo docente se centra en la transmisión de conocimiento en materias básicas como el lenguaje, las matemáticas, la historia, la geografía y las ciencias sociales. Sin embargo, algunas instituciones les piden a sus profesores enfatizar habilidades interculturales, sociales, de comportamiento y emocionales; tales como el pensamiento crítico, la empatía, el trabajo en equipo, la perseverancia, entre otras. En resumen, los maestros tienen la mayor parte de la responsabilidad educativa.

Dependiendo de cada escuela, hay otras responsabilidades además de la instrucción que rara vez se remuneran, situación que puede aumentar la frustración de los docentes. En muchos países latinoamericanos, en los cuales muchas escuelas cuentan con pocos recursos, la excesiva carga de trabajo se ve agravada por la escasez de materiales de instrucción y las aulas superpobladas. Expertos del estudio de la UNESCO, afirman que los maestros cuyo trabajo no es reconocido y recompensado adecuadamente a menudo se sienten sobrecargados y subvalorados, lo que puede influir en el ausentismo, la motivación y la efectividad.

Frustración de profesor y mucha carga laboral

¿Las evaluaciones actuales son efectivas?

Aunque las evaluaciones que comúnmente se les aplican a los maestros tienen el potencial de alimentar el desarrollo profesional, estas generalmente están centradas en puntajes de exámenes aplicados a estudiantes o a los mismos profesores. Valoraciones que a menudo no toman en cuenta la labor integral del docente. La mayoría de los sistemas evaluativos están diseñados para responsabilizar al maestro por medidas fácilmente cuantificables, como el ausentismo y el rendimiento del alumno. Sin embargo, la asistencia y, en mayor medida, los rendimientos del alumno dependen de innumerables factores y no sólo de la labor docente.

Ninguna estrategia de medición puede capturar el rango completo del desempeño del maestro o englobar las cualidades importantes para la enseñanza efectiva. Además, los directores, compañeros, padres y alumnos valoran de manera distinta las diferentes capacidades y conocimientos de los profesores; tienen diferentes percepciones y grados de objetividad con respecto a la enseñanza de alta calidad. Por lo tanto, es fundamental utilizar tantas fuentes complementarias de información sobre el rendimiento docente como sea posible.

Cabe señalar que las escuelas y los docentes en ocasiones se ven obligados a ajustar y simplificar los planes de estudio dada la presión de lograr llegar al puntaje requerido por este tipo de pruebas. Adicionalmente, las escuelas pierden tiempo del programa educativo en capacitar a estudiantes y profesores ante estas pruebas.

Un nuevo método de valoración

Este informe sugiere que la observación en el aula es necesaria para evaluar la habilidad de los maestros. Para ello, los evaluadores, que pueden ser otros profesores, deben estar capacitados para reconocer la instrucción de alta calidad. También se recomienda que los puntajes de los exámenes aplicados a los estudiantes para evaluar la docencia no se utilicen desproporcionadamente, ya que el éxito o fracaso educativo dependen de muchos factores.

Esta nueva evaluación puede ser diseñada por profesores o con la supervisión de los mismos. Es necesario que los criterios de calificación se basen en experiencia y profesionalismo. Por ejemplo, maestros evaluarían las actividades del aula de sus colegas; harían comentarios sobre métodos de enseñanza, trabajo colaborativo, tutoría, revisión de investigación académica y otras formas de retroalimentación.