Los buenos investigadores no siempre son buenos profesores

Profesor e investigador en salón de clases

Estudio revela que los estudiantes de licenciatura no evalúan con puntuaciones altas a los profesores que generan investigación y publicaciones. A diferencia de los alumnos de maestría que sí los califican bien.

Foto: bigstock.com

La investigación y la docencia están íntimamente ligadas, pero son actividades que requieren habilidades muy distintas, al menos es la deducción que arroja una reciente investigación.

Con el fin de establecer la relación que existe entre la calidad de la investigación y la calidad de la docencia, académicos de la Universidad de Maastricht y la Universidad de Tilburg, Países Bajos, se dieron a la tarea de comparar el aprovechamiento de miles de estudiantes dentro de un mismo curso, pero con distintos profesores.

Para el estudio se consideraron la cantidad de registros de publicaciones hechas por los maestros, además de resultados en calificaciones de alumnos y evaluaciones de prácticas docentes.

Hallazgos clave del estudio

  • Los estudiantes no dan puntuaciones más altas a los profesores con mayor número de publicaciones. Los alumnos de licenciatura incluso dan calificaciones más bajas que la media a los maestros que generan investigación y publicaciones.
  • Los estudiantes de maestría evalúan mejor a los profesores con investigación y publicaciones. Los analistas del estudio afirman que un excelente desempeño de investigación contribuye a una mayor calidad docente en los programas de maestría sólo si la calidad de la enseñanza es buena.
  • Es necesario considerar las habilidades docentes al realizar evaluaciones. Los puntajes de evaluación deben reflejar objetivamente la personalidad del maestro y la experiencia docente. De lo contrario, un profesor exigente podría ser evaluado de forma negativa en comparación con un maestro con estrategias divertidas.

Saber si un profesor que investiga es evaluado positivamente o no, sirve para mejorar la distribución de recursos humanos. Por ejemplo, un profesor prolífico en investigación tal vez sea más efectivo en asignaturas de maestrías o especializaciones; su docencia puede ser más específica causando así mayor interés e interacción en los estudiantes.

De cualquier forma, mientras más preparado esté un profesor, más poderosa será su cátedra. La actividad de un docente requiere de trabajo de investigación, sin embargo, también necesita capacitación en habilidades instructivas para transmitir el contenido educativo de formas efectivas.